lunes, 21 de enero de 2013

PIGNATARI Y LA POESÍA GLOBAL

El poeta brasileño, Decio Pignatari,  miembro del equipo (no "grupo") Noigandres, y uno de los padres de la poesía concreta, falleció el pasado día 2 de diciembre. Hijo de emigrantes sicilianos, nació en Sâo Paulo en 1927. Aunque estudió derecho, pronto se inició en el mundo literario, dentro del cual hizo amistad con los hermanos Campos (Haroldo y Augusto) ya en los años cuarenta, para formar ya en los cincuenta el equipo que llegaría a convertirse en el creador de un nuevo tipo de poesía con poetas practicantes en todos los países del mundo con un mínimo desarrollo cultural. De hecho, el Plan piloto para la poesía concreta, de 1958 es junto con los manifiestos futuristas, dadaístas y surrealistas, una parte del canon fundamental de la poesía del siglo XX, y por lo tanto de la cultura básica de la propia humanidad.

Con ser muchos los méritos culturales y sociales por los cuales Pignatari debe ser recordado y tenido en cuenta, desde mi punto de vista lo más relevante es su línea de conducta, que dibuja una nueva forma de pensar lo estético y practicar lo poético.

Sería un atrevimiento  querer dar un juicio con fudamento de un poeta como Pignatari en este breve comentario. Pero creo que tampoco podemos aceptar la actual situación de olvido y silencio. Por mi parte voy a contribuir con una información básica.

En primer lugar, la bilbiografía en español que nos puede acercar a esta figura de importancia universal. El mejor estudio que yo conozco en español (no soy, desde luego un especialista) sobre la poesía concreta brasileña, es el del argentino Gonzalo Aguilar (Beatriz Viterbo editora, Rosario 2003, Argentina). Aunque a Pignatari no se le dedica un capítulo propio como a Augusto y Haroldo de Campos, a lo largo de todo el estudio, su presencia es determinante.

Cito en primer lugar este estudio de Aguilar, porque el ensayo "Situación de la poesía concreta", de Angel Crespo y Pilar Gómez Bedate, aparecido en la Revista de Cultura Brasileña (Madrid) en su número 5, correspondiente a el mes de junio de 1963, es hoy por hoy una rareza bibliográfica. Lo cual no quiere decir que no sea un texto muy ilustrativo.

Sólo tengo conocimiento de un libro de Pignataria editado en español. Me refiero a su ensayo "Información, lenguaje, comunicación", aparecido en la colección Punto y línea de Gustavo Gili (Barcelona 1977), traducción del libro aparecido en 1968 en Sao Paulo. 

Se trata de un manual muy típico de esa época, que de forma muy directa y eficaz nos introduce en el nuevo campo creado por la semiótica, la Teoría de la Información, y la comunicación de masas. Treinta y cinco años después de su traducción, sigue siendo de gran utilidad para todo el que quiera tener la ideas claras sobre estas cuestiones. Pignatari fue un adelantado en este campo, y ello le llevó a ser uno de los padres de la Asociación Internacional de Semiótica.

En 1981 apareció en el número uno de la revista Metaphora (que dirigíamos Felipe Boso y yo mismo), una entrevista con Pignatari en la que hablaba con su tradicional desparpajo.

En estos momentos, pueden verse poemas visuales de Pignatari en la edición facsímil de La escritura en libertad  (F Millán y J García Sánchez, colección Visor, Madrid 2005). 

Pignatari fue un activo defensor de Marshall McLuhan, y tradujo al portugués varios de sus libros. Eso, en los años sesenta era un apuesta muy arriesgada, ya que se enfrentaba tanto a los intelectuales marxistas como a los conservadores. Y todo ello sin ser un "integrado" según la terminología de Umberto Eco.

Su interés por la semiótica le llevó a convertirse en profesor, y a trabajar como publicitario (fundó dos agencias de publicidad), y a ser columnista en varios diarios, sobre cuestiones propias de la sociedad de masas, desde la televisión a los deportes, pasando por la arquitectura.

Todos estos datos nos apuntan que Pignatari fue uno de los primeros poetas en tener una visión global y no literaria de la poesía del siglo XX. Esta es sin duda una de las razones por la que, a pesar de haber vivido 85 años, aún no ha recibido el reconocimiento que sus aportaciones exigen. Demasiado avanzado para los que aún sólo son capaces de pensar la poesía como un producto del verso.

Decio Pignatari fotografiado por Fernando Millán en Madrid en 1980